“El fin del mundo”, “una anomalía espacio-temporal”, “una implosión electromagnética”… mucho se ha especulado al respecto, pero nadie conoce el origen de tan extraordinario fenómeno: un campo bidimensional que, desde hace una década, cubre los cielos de Tokio; un campo de un vacío tan profundo que la gente no tardaría en bautizarlo como la Puerta del Infierno, cuya aparición empezaría a alterar a los habitantes de la que ahora era la urbe más importante del planeta.
